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Los créditos rápidos se están convirtiendo cada vez más en una alternativa mejorada a los préstamos personales que ofrecen los bancos. Hasta hace no mucho, solo podíamos acudir a nuestra entidad bancaria para solicitar un préstamo o crédito personal, lo que en muchas ocasiones topaba con problemas burocráticos y horas de papeleo.

 

Para dar solución a dicha situación han ido apareciendo entidades que ofrecen lo que conocemos como créditos rápidos. Estas entidades pueden conceder créditos en tiempo récord, e incluso en menos de 24 horas, dependiendo del importe solicitado.

El éxito de este tipo de operaciones viene demostrado por el creciente número de usuarios que demandan este tipo de créditos. Tanto es así, que son muchas sus ventajas, si los comparamos con la opción de acudir a nuestro banco.

Ventajas de los créditos rápidos

A continuación, vamos a resumir las principales ventajas de los créditos rápidos para que puedas tener toda la información que necesites sobre este producto.

Tienes varias vías de solicitud

La forma habitual de solicitar un crédito rápido es o bien a través de la web de la entidad, o bien por teléfono. En ambos casos, la respuesta suele ser inmediata, o como mucho se puede demorar un máximo de 24 horas.

Son de fácil tramitación

Con tan sólo ingresar tus datos personales y laborales a través de un formulario, tendrás una respuesta. Por lo general has de enviar copia de tu DNI, así como de algún recibo domiciliado en tu cuenta bancaria y la fotocopia de la última nómina. Con estos documentos te darán una respuesta, y si está aprobada la solicitud el dinero estará en tu cuenta en menos de 24 horas.

Máxima flexibilidad en la solvencia

Mientras que para que te concedan un préstamo o un crédito bancario, te piden que pruebes que dispones de la suficiente solvencia económica para devolverlo, las entidades de créditos rápidos suelen ser mucho más flexibles. En la mayoría de los casos, es suficiente acreditar que se dispone de una nómina o pensión o cualquier otro ingreso recurrente.

Hay incluso casos en los que, aunque figures en los registros de morosidad, podrás acceder a un crédito rápido. No obstante, debes tener en cuenta que para que te concedan dicho crédito, tendrás que probar que la inscripción en el registro de morosos ya no tiene sentido, puesto que estás cumpliendo con la liquidación de la deuda previa o esta atiende a una cantidad muy pequeña.

Posibilidad de solicitar el crédito sin explicar los motivos

En algunas ocasiones, es posible que te pregunten acerca del destino del importe que estés solicitando. Sin embargo, por lo general no se hace ningún tipo de pregunta al respecto. Es más, lo habitual es que la entidad que concede el crédito rápido dé total libertad el cliente para hacer uso del dinero como estime oportuno.

Obviamente, esto es una gran ventaja si necesitamos el dinero para hacer frente a una deuda personal comprometedora, sobre la cual no queremos dar explicaciones, o simplemente porque queremos invertirlo en algo que nos apetece y no deseamos que nos cuestionen al respecto.

La variedad de los importes

El problema de la mayoría de los préstamos personales surge en que establecen unos mínimos que, muchas veces sobrepasan la cantidad que deseamos solicitar. Hay ocasiones, en las cuales sencillamente, puedes necesitar una cantidad relativamente pequeña la mayor brevedad posible. Ya sea porque te ha surgido un imprevisto, o porque ese mes no llegas a cubrir los gastos, sea como fuere, las entidades bancarias tradicionales no son capaces de ofrecerte un mini crédito en poco tiempo.

Por suerte, existen portales de créditos rápidos como WannaCash.es que te ofrecen cantidades de hasta 300 euros, que son más que suficientes para cubrir las necesidades que tienes en ese momento. Por lo general, en estos casos, la devolución del importe se da en un plazo máximo de 30 días, cuyos intereses varían en función del tiempo en que estimas podrás devolverlo.

Por supuesto, también hay otras opciones si necesitas importes mayores, y no tienes acceso a las vías de financiación tradicionales, por los motivos anteriormente citados.

Sencillez en el proceso de devolución

Tanto la amortización como la devolución de este tipo de créditos se da mediante el pago de cuotas mensuales. Lo habitual es que se dé cierta flexibilidad a la hora de establecer el plazo durante el cual deseas devolver la cantidad solicitada. Dicho plazo determinará tanto el importe de cada cuota, como el monto final a devolver.

En cualquier caso, para este tipo de créditos, lo más importante es evitar incurrir en un impago, puesto que los intereses que se generan suelen ser muy elevados. Sea como fuere, puedes hacer la devolución mediante transferencias bancarias desde tu cuenta corriente, teniendo así en todo momento el control de los pagos realizados y el resto que te queda por devolver.

 

 

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