Con una población que envejece año a año en España, se hacen cada vez más necesarias nuevas fórmulas que ayuden a las familias que tienen a su cargo a algún anciano, desde el cuidado domiciliario, hasta la asistencia hospitalaria.

Poco a poco, este tipo de empresas encaminadas a prestar estos servicios de apoyo y ayuda a las familias con ancianos a su cargo o, directamente, ancianos que viven solos va creciendo a la vez que crece la demanda, debido, precisamente, a este envejecimiento continuado de la población.

 

La solución ante un complicado problema

Son cada vez más las familias que deciden tener a su cargo a una persona mayor, o bien, supervisar mediante cuidadores, que esta persona siga viviendo en su casa, con los beneficios que ello conlleva para una persona mayor, que no se ve apartada de su ámbito familiar con el ingreso en una residencia.

 

No cabe la menor duda que, tanto la convivencia, como la supervisión de esa persona conlleva una serie de responsabilidades, como las que pueden surgir ante un ingreso hospitalario. Con personas de edad avanzada y frágil salud, es bastante usual tener que visitar hospitales con cierta regularidad.

 

Pero, además de esa responsabilidad, muchas familias tienen obligaciones laborales que pueden provocar que no puedan atender o, cuando menos, estar presentes y acompañar al anciano en un ingreso hospitalario, que puede durar semanas e, incluso, meses.

 

Por este motivo ha surgido una fórmula que resulta de enorme interés para estas familias que sufren este tipo de problemáticas: la asistencia hospitalaria.

 

¿En qué consiste esta asistencia?

Un ingreso hospitalario es algo traumático para un anciano. Durante un tiempo, más largo o más breve, es apartado de su día a día, de su cotidianidad, a la vez que no puede realizar algunas actividades que pueden ayudarle a pasar el día entretenido o a mantenerle activo.

 

Necesita estar acompañado, para, además, poder hacer un seguimiento de su estado clínico a través de las diferentes visitas del cuadro médico que lo atiende. En muchas ocasiones, el médico que viene a pasar el parte no lo hace a una hora concreta, por lo que es necesario cierta amplitud de horarios de presencia en el hospital para poder tener esa información.

 

Pero, tal como hemos hablado, los permisos laborales sólo se dan ante casos de gravedad y por unos días, por lo que las obligaciones del trabajo de sus familiares impiden hacer todo esto. Al fin y al cabo, no poder estar el tiempo que queremos con ese familiar y no poder supervisar su estado, nos provoca una lógica intranquilidad.

 

Así, ante un familiar hospitalizado, la prioridad de las personas es poder estar tranquilas y poder desarrollar una cierta normalidad, tanto a nivel laboral como de atención al resto de la unidad familiar.

 

Así, este servicio ofrece a los mejores profesionales y personal cualificado que pueden atender al anciano, no sólo haciéndole compañía, sino también con una cierta supervisión de enfermería, geriatría y auxiliar clínico que permiten llevar a cabo un mejor cuidado de enfermos en hospitales que el que cualquier familiar sin esta formación puede hacer.

 

Servicios que se ofrecen

No solamente se trata de acompañar de día y de noche a la persona ingresada en el hospital, sino también de poder recibir información completa sobre todo lo sucedido a lo largo de su servicio.

 

Y, el momento más duro en este tipo de circunstancias es la noche, sobre todo si el estado de nuestro familiar reviste una cierta gravedad y hay que estar en vigilia, porque puede surgir un empeoramiento del que habría que avisar al cuadro médico del hospital cuando antes.

 

Tener la posibilidad de disponer de un turno de noche amplio, con 10 horas de atención es muy importante, puesto que nos permite que nuestro familiar esté acompañado por un profesional que estará atento y en vigilia, y nosotros podemos descansar con la total tranquilidad de saber que nuestro familiar está perfectamente atendido.

 

Además, se ofrece una gran flexibilidad en las horas de contratación, de manera que se puede contar con estos profesionales de la atención hospitalaria en las horas que necesitemos, cuando la familia no puede atender a esta persona. Y todo ello con unos costes muy reducidos, de apenas 7 euros la hora en el turno de noche.

 

Todo son ventajas

Así, vemos que por una módica cantidad, se pueden cubrir las horas en las que no es posible que esté presente ningún familiar, a la vez que se pueden cubrir las horas más complicadas, las de la noche.

 

El enfermo estará perfectamente atendido, en manos de un profesional cuya capacitación estará en función de las necesidades del paciente, según necesite una formación más médica o más geriátrica.

 

Esta fórmula se revela como una opción más que interesante para cuando alguno de nuestros familiares, especialmente los más mayores, están ingresados en un hospital.

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